martes, 12 de marzo de 2013

¿INFORMACIÓN O PROPAGANDA?

LOS OBSTÁCULOS DEL PERIODISTA

La FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) ha publicado recientemente un comunicado en el que expresa su malestar por el trato que reciben los periodistas y los obstáculos que tienen que sortear para poder realizar correctamente su trabajo. Las ruedas de prensa sin preguntas son uno de los problemas que más incomoda a periodistas y Asociaciones de la Prensa.
Y es que una rueda de prensa en la que los periodistas no pueden participar no es una rueda de prensa, es un discurso y al final los discursos siempre tienen un carácter propagandístico. A los políticos, especialmente, les molesta tener que dar explicaciones sobre sus actividades (sobre todo cuando saben que lo que hacen no es legal) y ha encontrado en estas ruedas de prensa sin preguntas, videoblogs, redes sociales… la mejor manera de comunicarse sin el temor a que ningún periodista les interrogue. Pero de la misma manera que un político está para representar a los ciudadanos y sus intereses, los periodistas están para informar a los ciudadanos de aquellas decisiones y acciones de políticos que marcan su día a día. El periodista trasmite a los políticos las inquietudes del pueblo a través de las preguntas, es una especia de intermediario entre el ciudadano y el poder.
Y hablando de poder, la función de un periodista también es ponerle límites al poder establecido, hacerle saber que detrás de cada paso que dan y de cada acción que hagan siempre habrá un periodista dispuesto a desvelar irregularidades en beneficio del bien común. Todo ello para evitar los abusos de poder de quienes nos gobiernan. La prensa siempre ha sido un elemento que inquieta al poder y así debe de seguir siendo.
¿Favorecen las ruedas de prensa sin preguntas la comunicación entre el poder y el ciudadano? Como ya he dicho antes, una rueda de prensa sin preguntas no es una rueda de prensa sino un discurso, y un discurso dirigido a una masa es propaganda, y los discursos propagandísticos no son propios de un régimen democrático en el que nos encontramos, sino de las dictaduras. Para que haya verdadera comunicación entre los ciudadanos y el poder siempre debe de haber un periodista dispuesto a preguntar.

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